viernes, 17 de febrero de 2012

LA ANALOGIA DEL SER

La analogía del ser


La participación del ser nos conduce a la analogía del ser. La analogía del ser la podemos entender a un nivel ontológico y a un nivel epistemológico. A nivel ontológico no es otra cosa que la semejanza-desemejanza que se da entre la criatura y Dios: si el mundo viene de Dios, tiene con él algún tipo de se­mejanza (supuesto siempre que es mayor la desemejanza).Esta semejanza nos permite llegar a conocer a Dios de alguna manera (analogía en sentido epistemológico). Podemos partir de las perfecciones de este mundo para nombrar a Dios. Y la pregunta que nos hacemos es ésta: ¿podemos nombrar a Dios con nuestra noción de ser?, ¿con nuestra noción de ser podemos englobar a la criatura y a Dios? Gilson, por ejemplo, ha sostenido que no podemos englobar a Dios en nuestra noción de ente. La existencia de Dios sólo puede ser afirmada en el juicio existencial «Dios existe»; pero no podemos encerrar a Dios en nuestra noción de ente, dado que esta noción sólo se dice de la criatura. Tendríamos así un agnosticismo de representación: afirmamos la existencia de Dios, pero no podemos definir su esencia .

Entramos por lo tanto en materia. Al establecer como objeto de la metafísica todas las cosas (lápiz, mesa. etc.) en cuanto que son algo, se podría pensar que, con esta formalidad de «algo», cerrábamos el camino epistemológico para llegar a Dios. Todo lo contrario, la noción de algo se dice de todo aquello que supone absolutez y limitación entitativas y de todo aquello que dice identidad consigo mismo dentro de los límites de su ser y que, en consecuencia, se diferencia de todo lo que está fuera de dichos límites. Se dice, por lo tanto, adecuadamente de todas las realidades que conocemos en este mundo, pues todas las realidades que existen aquí rechazan absoluta y parcialmente la nada.

Ahora bien, el ser divino es el absoluto increado, que excluye absoluta y totalmente la nada y que no dice diferenciación necesaria da los demás entes. De hecho se diferencia de ellos por haberlos creado, pero de suyo no dice diferenciación necesaria de nadie, porque la identidad que tiene consigo mismo es una identidad total, que no encierra límites, y por tanto, no implica diferenciación necesaria con lo que está fuera de unos límites que no posee. ¿Podemos aplicar esta noción de algo al absoluto increado? ¿Podemos decir de Dios que es una realidad, una substancia, algo? Sencillamente, sí. En la medida que nuestro concepto de algo dice absolutez (rechazo absoluto de la nada) lo podemos aplicar a Dios, que también es absoluto. En la medida en que nuestro concepto dice, sin embargo, al mismo tiempo limitación entitativa, es inadecuado para abarcar con él a Dios. Pero lo uno no quita lo otro. La limitación de nuestro concepto de algo hará que no sea apto para designar adecuadamente al absoluto mercado. Pero, al mantener la absolutez, nuestro concepto será válido para designar a Dios. Nuestro concepto de algo sirve para designar a todo lo que es en verdad, a todo lo que existe absolutamente, aunque por implicar al mismo tiempo la limitación, será una noción tan válida como parcial, tan propia como imperfecta para designar a Dios. Esto es la analogía.

Dicho de otro modo: nuestro concepto de algo implica identidad consigo mismo dentro de los propios límites y, por lo tanto, necesaria diferenciación de todo lo que está fuera de dichos límites. En este sentido es un concepto válido, pero al mismo tiempo inadecuado, para designar con él al absoluto increado, el cual dice identidad plena consigo mismo pero no implica una diferenciación necesaria de los demás entes.

En consecuencia, nuestro concepto de algo es tan válido y propio como parcial e imperfecto para designar a Dios. Es un concepto mediato para designar a Dios, porque con nuestro concepto de algo designamos inmediata, directa y adecuadamente las realidades de este mundo. A Dios no le conocemos directa e inmediatamente, sino por medio de unos conceptos que son los propios de las criaturas.

Tenemos en consecuencia un concepto análogo para la criatura y para Dios, un mismo concepto que aplicamos adecuadamente a las criaturas, pero válida e inadecuadamente a Dios. En el campo de la razón nunca podremos sobrepasar la barrera de la analogía, es decir, la imperfección de nuestros conceptos. Sin embargo, nuestro conocimiento analógico de Dios es válido.

Naturalmente, si, para conocer a Dios, no tenemos otros conceptos que los propios de la criatura, nuestra analogía será una analogía de atribución intrínseca.(analogía de atribución es aquella en virtud de la cual la razón de un primer analogado es atribuida a otros en virtud de la relación que mantienen con él. Así por ejemplo, «sano» se dice del animal y también de la medicina y de la orina como causa y signo de la salud del animal.

Tenemos analogía de atribución extrínseca cuando la razón análoga (la salud) se da intrínsecamente en el analogado principal, pero en los otros analogados se da sólo de una forma denominativa o extrínseca (la medicina propiamente no es sana). Tenemos analogía de atribución intrínseca cuando la razón análoga se da también en los analogados inferiores de una forma intrínseca (la bondad se encuentra en Dios como analogado principal. pero también hay bondad en las criaturas).

No tenemos otros conceptos para hablar de Dios que los conceptos propios y adecuados de las criaturas, pero podemos atribuir a Dios nuestros conceptos no sólo porque, desde el punto de vista ontológico, la criatura depende de Dios, sino porque, aun epistemológicamente hablando, nuestra noción de algo es una noción válida para hablar de Dios por la implicación que tiene de absolutez, aunque al mismo tiempo sea inadecuada porque implica limitación.

Con nuestra noción de algo conocemos adecuadamente las substancias creadas, y válida, aunque inadecuadamente, a Dios. Es una noción tan análoga como trascendente. Es más, si es universal y aplicable incluso a Dios es porque es análoga. De no ser análoga, no se podría aplicar a Dios y tampoco sería universal.

La analogía es, por lo tanto, desde el punto de vista epistemológico el trampolín a la trascendencia. Porque nuestra noción de algo es análoga, podemos aplicarla también al supremo trascendente. Si, en el plano ontológico, la unidad de lo múltiple se consigue en el hecho de que todas las cosas reciben por participación su ser de Dios creador, en el plano epistemológico la unidad se consigue en el concepto de algo, porque con este concepto designamos tanto a la criatura como a Dios.

Comprendemos, en consecuencia, todos los esfuerzos dedicados a la analogía a lo largo de la historia a partir, sobre todo, del hecho cristiano, que forzó a buscar una noción de ser que valiese también para el ser increado .

Hemos fundado ya la existencia de Dios en el principio de causalidad, que nos ha permitido llegar con certeza a la realidad de Dios. Pero nos planteamos también si nuestros conceptos son válidos para hablar de la esencia divina. En primer lugar, habría que decir que es imposible conocer la existencia de Dios sin conocer de algún modo su esencia. Ya decíamos a propósito del juicio de existencia «Dios existe» que el sujeto «Dios» es la esencia de Dios, es decir, lo que sabemos de Dios: creador, infinito, etc. Es imposible preguntar si alguna realidad existe, si de alguna manera no conocemos ya su nombre, aunque sea de una forma aproximada.

Ahora bien, sabemos por ejemplo que Dios es creador, infinito, eterno, necesario. Conocemos por lo tanto su esencia, y conocemos su esencia porque a él hemos llegado no como a un ser indiferenciado, sino como a un ser que tiene en sí mismo la razón de su existencia, un ser necesario o absoluto increado. Y resulta que nuestro concepto de algo es válido para designar esta absolutez propia de Dios, aunque lo haga de un modo imperfecto, porque implica también la limitación. En la medida en que nuestro concepto de algo dice absolutez (rechazo absoluto de la nada) lo podemos aplicar a Dios que también existe absolutamente. En la medida en que nuestro concepto dice al mismo tiempo limitación entitativa, es inadecuado para designar con él a Dios. Pero lo uno no quita lo otro: conocemos el ser absoluto de Dios, pero imperfectamente.

Habrá que decir también que, puesto que el ser creado implica más de no ser que de ser, la desemejanza respecto de Dios es superior a la semejanza, de modo que nuestro conocimiento de Dios tiene más de imperfecto que de perfecto.

Por todo esto somos optimistas en cuanto a la posibilidad de conocer a Dios y a su esencia, aunque nuestro optimismo es al mismo tiempo mesurado y modesto. Mantenemos a un tiempo que de Dios conocemos algo y que Dios sigue siendo para nosotros el misterio que nuestra imaginación no puede abarcar. El misterio de Dios está siempre detrás de una sana y legítima analogía. De ninguna manera queremos soslayarlo o disminuirlo: sólo queremos situarlo en su grandiosidad precisamente por haber conocido que existe y que es una realidad. Dios es una realidad que, si resulta para nosotros inabarcable en su totalidad, no es porque no tenga nada que ver con la realidad que nosotros somos, sino porque la desborda superándola. La grandeza de Dios nos lleva más a la adoración optimista que al agnosticismo angustiado. Nuestro conocimiento de Dios es pequeño y pobre, pero es un conocimiento auténtico y verdadero. Es al mismo tiempo un conocimiento audaz y humilde Podemos designar la realidad divina con nuestros conceptos humanos.

Aceptamos, como es claro, la distinción clásica entre perfecciones simples y mixtas. Éstas últimas implican el modo específico de su realización en una criatura finita, como, por ejemplo, la sensación. Estas perfecciones están en Dios virtualmente y se dicen de él metafóricamente. En cambio, las perfecciones simples, son las que designan una perfección absolutamente, es decir, independientemente de cualquier modo específico de realización (ser, verdad, bondad, belleza, persona, vida y pocas más). Estas perfecciones están en Dios formalmente y se dicen de él propiamente.

Para terminar, basta recordar que nuestros trascendentales, empezando por la noción de algo, llevan en sí mismos el estigma de la limitación, y por ello, debemos recordar que, cuando los aplicamos a Dios, en él tales perfecciones se encuentran sin límite alguno y no distinguidas unas de otras formalmente, sino en pura coincidencia con la simplicidad del ser divino (via eminentiae). La via negationis tiene la función de recordarnos que los trascendentales que atribuimos a Dios se dan en él sin el límite con el que aquí los conocemos.

En conclusión, podemos decir que podemos tener un conocimiento auténtico, aunque imperfecto, de Dios. Nuestro mayor problema es que seguimos siendo imaginación y materia, y siempre imaginamos a Dios con un rostro humano que no responde a la realidad. Por ello el rostro humano de Cristo ha servido contra el agnosticismo más que todas las argumentaciones filosóficas.



jueves, 24 de febrero de 2011

COSMOLOGIA,COSMOVISION Y COSMOGONIA

COSMOLOGIA – COSMOVISION – COSMOGONIA
En el estudio de una cosmología se otorga una mayor importancia a tres tipos de información. En primer lugar, las historias orales o escritas, consideradas como mitos; en segundo lugar, los rituales, generalmente percibidos como la representación de esos mitos; y, en tercer lugar, las representaciones visuales de aquellos mitos, ya sea en la arquitectura o en la iconografía.
Argumento Cosmológico - ¿Qué es?
El Argumento Cosmológico o argumento de la Primera Causa es un argumento filosófico a favor de la existencia de Dios, el cual explica que todo tiene una causa, que debe haber existido una primera causa, y que esta primera causa no se ocasionó a sí misma. El Argumento Cosmológico del Kalam es una de las variantes del argumento que ha resultado especialmente útil al defender la posición filosófica de la visión del mundo teísta. La palabra árabe "kalam" significa "hablando," pero más generalmente, la palabra puede ser interpretada como "filosofía teológica."
Argumento Cosmológico - Historia
Los ´argumentos de primera causa´ fueron introducidos por Platón y Aristóteles en los siglos tercero y cuarto antes de Cristo. Estos argumentos sostienen que todo lo que existe u ocurre debe haber tenido una causa. Así que, si uno retrocede lo suficiente en el tiempo, puede descubrir una primera causa. Aristóteles, un
deísta, propuso que esta primera causa fue el creador del universo. Tomás Aquino, un cristiano, luego amplió las ideas de Aristóteles en el siglo XIII d.C. y moldeó el concepto de la primera causa dentro de un marco en el cual la primera causa del universo mismo no fue ocasionada: La Primera Causa es Dios. Basado en un razonamiento similar, el Argumento Cosmológico del Kalam fue desarrollado por filósofos musulmanes en la Edad Media, pero no ha perdido nada de su poder filosófico a través de los siglos. En los últimos años, el filósofo cristiano William Lane Craig ha llevado el argumento Kalam Cosmológica de nuevo en el centro de atención.
Argumento Cosmológico - Las Tres Premisas
De acuerdo con Craig, el Argumento Cosmológico del Kalam está basado en las tres premisas siguientes:
  1. Todo lo que empezó a existir tiene una causa de su existencia.
  2. El universo comenzó a existir.
  3. Por lo tanto, el universo tiene una causa de su existencia.
La creación de una cosmogonía personal tiene como objetivo la identificación de los elementos que dan forma a nuestra persona y entender que las vivencias personales son únicas y el bagaje es materia prima para nuestros procesos creativos.
Del griego kosmogonía, compuesto de kosmos, buen orden, adorno, mundo, y (gone, generación) Relato mítico que explica el origen del mundo y su estructura. Las cosmogonías son inicialmente teogonías: la constitución del mundo se explica mediante sucesivas generaciones de divinidades, que establecen una jerarquía y un orden que representa la distinción de los diversos niveles fundamentales del mundo (celeste, terrestre y subterráneo) y el equilibrio y relación que existe entre los diferentes componentes del mundo. Las teogonías / cosmogonías de Hesíodo (siglo VIII aC), en su Teogonía y Los trabajos y los días, influyeron directamente en algunos aspectos de las cosmologías de los primeros presocráticos.
La cosmogonía pretende establecer otra dimensión de la realidad, ayudando a construir activamente la percepción del universo (espacio) y del origen de dioses, hombres y elementos naturales. A su vez, permite apreciar la necesidad del ser humano de concebir un orden físico y metafísico que permita conjurar el caos y la incertidumbre.
Por eso en general, las narraciones cosmogónicas no sólo representan una configuración del universo, desde el punto de vista de estudiar lo que es en tanto que es y existe como sustancia de los fenómenos (visión ontológica), sino que de ellas también se derivan ciertas necesidades éticas para la preservación en la unidad del mismo.
Las teorías científicas proporcionan actualmente al imaginario popular los elementos para la descripción del origen del universo y lo que hay en él; orígenes que anteriormente eran explicados solo a través de la cosmogonía presente en las diferentes religiones. Así, actualmente las ciencias describen la evolución del universo, particularmente a través de la teoría del Big Bang; y el origen y la evolución de la vida, a través de la teoría de la síntesis evolutiva moderna.
Decía Fiedrich Nietzsche, un filósofo alemán del siglo XIX que "El ser humano es un animal que se pregunta por las cosas, intentando buscar sentido a su vida como a las cosas mismas".
Ese deseo de saber, la necesidad de atribuir un sentido a las cosas y a la propia vida posee tres rasgos característicos:
a) es en cierto sentido un "lujo de la naturaleza": no sabemos que ningún otro animal lo haga como nosotros. b) Es algo problemático: a menudo nos encontramos en una situación de angustia al no hallar respuestas que nos satisfagan o descubrir que las respuestas que tenemos son erróneas. No sabemos siquiera si existe una única y verdadera respuesta. c) Es algo inevitable: el ser humano no puede dejar de pensar volviendo a una pura animalidad.
Para responder estas preguntas el ser humano ha elaborado distintos tipos de discursos interpretativos de la realidad que tienen en común intentar explicar lo que existe, lo que ha existido o existirá con la intención de hallarle un sentido. De esta manera buscan ser una descripción y dar una explicación de la realidad con finalidades varias como poder hacer predicciones sobre ella o bien indicar cuál es el comportamiento correcto.
Los principales discursos interpretativos de la realidad que se han dado a lo largo de la historia son los discursos míticos, que incluyen el mito y la religión, y los discursos racionales, que incluyen la filosofía y la ciencia.
Cada persona tiene una cosmovisión. Muchas personas simplemente se adaptan a la cosmovisión de los que están a su alrededor. Otros se adaptan a la que el mundo promueve. Y hay otro grupo de personas que realmente evalúan sus creencias y desarrollan una cosmovisión de acuerdo a sus convicciones. Aunque hay varias formas de desarrollar nuestra cosmovisión, es importante reconocer que todos basamos nuestras vidas y las decisiones que tomamos en los principios de nuestra cosmovisión personal.
A continuación, vamos a intentar mostrar que las principales cosmovisiones que están actualmente vigentes proceden de ampliar analógicamente a toda la realidad la experiencia de cuatro niveles fundamentales
a) - la materia. b) - la vida (el psiquismo inferior). c) - la conciencia espiritual.        d) - la revelación de lo personal
Cada una de estas experiencias básicas da lugar a una cosmovisión. Las dos primeras cosmovisiones se presentan hoy como expresiones científicas (aunque su reduccionismo no puede basarse en la ciencia). Las dos segundas cosmovisiones son religiosas: la impersonal (el todo divino) y la personal (un Dios creador y trinitario).
En alguna etapa de nuestra vida y/o “crisis existenciales”,  invariablemente nos llegamos a preguntar: ¿Quién soy?, ¿De donde vengo?, ¿A dónde voy?, ¿Qué era antes de existir?,  ¿Qué hago aquí?, ¿Cuál es el propósito de mi existencia?, ¿Que será de mí?, Cuándo yo muera… ¿Que pasará conmigo? etc., Es un tema que camina al borde de lo tangible e intangible.
Las Principales Cosmovisiones filosóficas
  La cosmovisión idealista de Platón: La idea central de Platón es la existencia de dos mudos opuestos. El de las ideas, que son espirituales, eternas, perfectas e inmutables, y el de las cosas materiales y sensibles, que es una sombra del primero. El hombre participa de los dos mundos, se envilece con la materia y se ennoblece con una mayor participación en el de las ideas. En esta afirmación platónica, yo diría se experimenta con la materia. Soy un convencido de que vengo a este mundo a experimentar con las cosas materiales y entre ellas mi cuerpo.
La cosmovisión realista de Aristóteles: La teoría del hilemorfismo reúne los dos mundos Platónicos en uno solo. La esencia de cada cosa esta compuesta por dos polos: La materia y la forma. En el hombre, el alma es la forma o estructura espiritual que le da unidad y vida a la materia o cuerpo. La  abstracción consiste en captar la forma de las cosas, con la cual se origina el concepto universal.
 
La cosmovisión teocéntrica de Santo Tomás de Aquino. Dios es el creador de todo el universo; es el origen y el fin del hombre. La virtud máxima del ser humano es el amor o caridad, por la cual realiza su unidad con Dios y con sus congéneres.
La cosmovisión  pesimista de Schopenhauer.  El hombre es infeliz por su propia naturaleza. La esencia del hombre es voluntad, deseo, y por lo tanto, siempre se sentirá incompleto y frustrado. Pero mediante el arte, la compasión y la ascética, es posible disminuir el peso de la desgracia de la especie humana. El hombre es infeliz por su propia naturaleza, solo si se compara con Dios (Aunque a decir verdad el hombre es infeliz también si se compara con el vecino).
La cosmovisión dionisíaca de Nietzsche. Lo apolíneo es racional, luminoso, estático. Lo dionisíaco es dinámico, vigoroso, poderoso. El hombre participa de estos dos polos.
La Ética, las religiones, la ciencia y la metafísica han inventado un mundo estático, apolíneo, que sea constituido en el peor enemigo de evolución humana. El Superhombre, pletórico de cualidades, se encargara de restituir los verdaderos valores
La cosmovisión revolucionaría del Marxismo. La materia es primero que el espíritu. Este es una creación del cerebro. Dios no existe: Al hombre ha creado su concepto y se ha sometido a un Dios imaginario. Esto es una alienación. La lucha contra las alienaciones (Económica, religiosa, social y filosófica), es la meta de la lucha de clases.
La cosmovisión existencialista de Sartre. Lo propio del ser humano es su libertad. De aquí se infiere que Dios no existe; tampoco los valores objetivos. El hombre es una pasión inútil; está condenando al fracaso. El amor consiste en hacerse fascinante para el otro y así atrapar su libertad.
La Postura personal es nuestra cosmovisión. Cosmovisión significa visión del cosmos. Cómo vemos al mundo o cual es la idea que tenemos de él. Tener un criterio propio nos exige el compromiso con una postura personal que tiene que ser lo suficientemente flexible como para acompañar la evolución y el cambio.
Weltanschauung.[1] Cosmovisión. ¿Qué es? Todo el mundo tiene una. Ilustra la manera en que todas las personas interpretan la vida. Desencadena las decisiones que uno toma, sin mencionar la dirección de nuestras respuestas. Se presenta en muchas variedades. La filosofía, la ciencia, la cultura y / o la religión en general aportan las contribuciones dominantes a la misma ¿Qué es? Es la visión del mundo personal de cada individuo vivo.
¿Qué es una cosmovisión? Una cosmovisión comprende la colección propia de supuestos, convicciones y valores de los que una persona trata de comprender y dar sentido al mundo y a la vida. “Una cosmovisión es un esquema conceptual por el cual, consciente o inconscientemente, coloca o da forma a todo lo que creemos y por el que interpretamos y juzgamos la realidad.” “Una cosmovisión es, en primer lugar, una explicación e interpretación del mundo y segundo, una aplicación de este punto de vista de la vida.”
¿Cómo se forma una cosmovisión? ¿Por dónde empezar? Cada cosmovisión comienza con presuposiciones, es decir, las creencias que uno presume son ciertas, sin apoyarlas con evidencia independiente de otras fuentes o sistemas. Interpretar la realidad, en parte o en su conjunto, requiere que se adopte una postura interpretativa ya que no hay pensamiento “neutral” en el universo. Esto se convierte en el fundamento sobre el cual se construye.

miércoles, 16 de febrero de 2011

¡DESPIERTA! ¡LA FELICIDAD ERES TÚ!

Despertarse es la espiritualidad, porque sólo despiertos podemos entrar en la verdad y descubrir qué lazos nos impiden la libertad. Esto es la iluminación. Es como la salida del Sol sobre la noche, de la luz sobre la oscuridad. Es la alegría que se descubre a sí misma, desnuda de toda forma. Esto es la iluminación. El místico es el hombre iluminado, el que todo lo ve con claridad, porque está despierto.
No quiero que os creáis lo que os digo porque yo lo digo, sino que cuestionéis cada palabra y analicéis su significado y lo que os dice en vuestra vida personal; pero con sinceridad, sin autoengañaros por comodidad o por miedos.
Lo importante es el Evangelio, no la persona que lo predica ni sus formas. No la interpretación que se le ha dado siempre o la que le da éste o aquél, por muy canonizado que esté. Eres tú el que tiene que interpretar el mensaje personal que encierra para ti, en el ahora. No te importe lo que la religión o la sociedad prediquen.
La sociedad sólo canoniza a los que se conforman con ella. En el tiempo de Jesús y ahora. A Jesús no pudieron canonizarlo y por ello lo asesinaron. ¿Quiénes creéis que lo mataron? ¿Los malos? No. A Jesús lo asesinaron los buenos de turno, los más respetados y creídos en aquella sociedad. A Jesús lo mataron los escribas, los fariseos y sacerdotes; y si no andas con cuidado, asesinarás a Jesús mientras vives dormido.

Despertarse es la espiritualidad, porque sólo despiertos podemos entrar en la verdad y la libertad.

Estás dormido
¿Y cómo sabré si estoy dormido? Jesús os lo dice en el Evangelio: “¿Por qué decís Señor, Señor, si no hacéis lo que os digo?” Si no hacemos lo que Dios quiere y nos dedicamos a fabricarnos un Dios “tapa agujeros”, es que estamos dormidos. Lo que importa es responder a Dios con el corazón. No importa ser ateo, musulmán o católico; lo importante es la circuncisión y el bautismo del corazón. El estar despierto es cambiar tu corazón de piedra por uno que no se cierre a la verdad.
Si estás doliéndote de tu pasado, es que estás dormido. Lo importante es levantarse para no volver a caer. La solución está en tu capacidad de comprensión y de ver otra cosa que lo que te permites ver. Ver lo que hay detrás de las cosas. Cuando se te abran los ojos, verás cómo todo cambia, que el pasado está muerto y el que se duerme en el pasado está muerto, porque sólo el presente es vivo si tú estás despierto en él.
Metanoia quiere decir despertarse y no perderse la vida. Es vivenciar el pre­sente. Para saber esto hay un criterio: ¿Tú sufres? Es que estás dormido. Es igual que sepas muchas cosas y te de­diques a salvar a las personas. "El cie­go que guía a otro ciego" quiere decir que los dos están dormidos. Si sufres es que estás dormido. Me dirás que el dolor existe. Sí, es verdad que el dolor existe, pero no el sufrimiento. El sufri­miento no es real, sino una obra de tu mente. Si sufres es que estás dormido porque, en sí, el sufrimiento no existe, es un producto de tu sueño; y si estás dormido, verás a un Jesús dormido, que tú te has imaginado, que nada tiene que ver con el Jesús real, y eso puede ser muy peligroso.
Calderón dice: "Todo es según el co­lor del cristal con que se mira." Si es­tás dormido no serás capaz de ver más que cosas dormidas, y no te darás cuen­ta hasta que despiertes. Pasará la vida por ti sin que tú la vivas.
Si tienes problemas es que estás dor­mido. La vida no es problemática. Es el yo (la mente humana) el que crea los problemas. A ver si eres capaz de com­prender que el sufrimiento no está en la realidad, sino en ti. Por eso, en todas las religiones, se ha predicado que hay que morir al yo para volver a nacer. Éste es el verdadero bautismo que hace surgir al hombre nuevo. La realidad no hace problemas, los problemas nacen de la mente cuando estás dormido. Tú pones los problemas.
Estar despierto es aceptarlo todo, no como ley, no como sacrificio, ni como esfuerzo, sino por iluminación.

Despierta
¿Se puede decir que en estos últi­mos días no te has sentido como un hombre libre y feliz, sin problemas ni preocupaciones? ¿No te has sentido así? Pues estás dormido. ¿Qué ocu­rre cuando estás despierto? No cambia nada, todo ocurre igual, pero tú eres el que ha cambiado para entrar en la realidad. Entonces lo ves todo claro.
Le preguntaron a un maestro orien­tal sus discípulos: "¿Qué te ha pro­porcionado la iluminación?" Y con­testó: "Primero tenía depresión y aho­ra sigo con la misma depresión, pero la diferencia está en que ahora no me molesta la depresión."
Estar despierto es aceptarlo todo, no como ley, ni como sacrificio, ni como esfuerzo, sino por iluminación. Aceptarlo todo porque lo ves claro y ya nada ni nadie te puede engañar. Es desper­tar a la luz. El dolor existe, y el sufri­miento sólo surge cuando te resistes al dolor. Si tú aceptas el dolor, el sufrimiento no existe. El dolor no es inaguantable, porque tiene un sentido comprensible en donde se remansa. Lo inaguantable es te­ner el cuerpo aquí y la mente en el pasa­do o en el futuro.
Lo insoportable es querer distorsio­nar la realidad, que es inamovible. Eso sí que es insoportable. Es una lucha in­útil como es inútil su resultado: el su­frimiento. No se puede luchar por lo que no existe.
No hay que buscar la felicidad en donde no está, ni tomar la vida por lo que no es vida, porque entonces estaremos creando un sufrimiento que sólo es el resultado de nuestra ceguera y, con él, el desasosiego, la congoja, el mie­do, la inseguridad... Nada de esto exis­te sino en nuestra mente dormida. Cuando despertemos, se acabó.

Importa la vida
El ir contra la realidad, haciendo problemas de las cosas, es creer que tú importas, y lo cierto es que tú, como personaje individual, no importas nada. Ni tú, ni tus decisiones ni acciones im­portan en el desarrollo de la vida; es la vida la que importa y ella sigue su cur­so. Sólo cuando comprendes esto y te acoplas a la unidad, tu vida cobra sen­tido. Y esto queda muy claro en el Evangelio. ¿Importaron todas las trans­gresiones y desobediencias para la his­toria de la salvación? ¿Importa si yo asesino a un hombre? ¿Importó el que asesinaran a Jesucristo? Los que lo ase­sinaron creían estar haciendo un acto bueno, de justicia, y lo hicieron después de mucho discernimiento.
Jesús era portador de la luz y por ello predicaba las cosas más raras y contra­rias al judaísmo, a sus creencias e in­terpretaciones religiosas: hablaba con las mujeres, comía con los ladrones y prostitutas. Pero, además, interpretaba la Ley en profundidad, saltándose las reglas y sus formas. Los sabios y los poderosos tenían que eliminarlo. ¿Po­día ser de otra manera? Era necesario que muriera así, asesinado y no enfer­mo de vejez.
Cuentan que un rey godo se emocio­nó al oír el relato de Jesús y dijo: "¡De estar yo allí, no lo hubieran matado!"
¿Lo creemos así, como ese rey godo? Dormimos.
La muerte de Jesús descubre la rea­lidad en una sociedad que está dormi­da y, por ello, su muerte es la luz. Es el grito para que despertemos.

No te ates
¿Qué hace falta para despertarse? No hace falta esfuerzo ni juventud ni dis­currir mucho. Sólo hace falta una cosa, la capacidad de pensar algo nuevo, de ver algo nuevo, de ver algo nuevo y de descubrir lo desconocido. Es la capa­cidad de movernos fuera de los esque­mas que tenemos. Ser capaz de saltar sobre los esquemas y mirar con ojos nuevos la realidad que no cambia.
El que piensa como marxista, no piensa; el que piensa como budista, no piensa; el que piensa como musulmán, no piensa... y el que piensa como católico, tampoco piensa. Ellos son pensados por su ideología. Tú eres un esclavo en tanto y en cuanto no puedes pensar por encima de tu ideología. Vives dormido y pensado por una idea. El profeta no se deja lle­var por ninguna ideología, y por ello es tan mal recibido. El profeta es el pionero, que se atreve a elevarse por encima de los esquemas, abriendo camino.
La Buena Nueva fue rechazada por­que no querían la liberación personal, sino un caudillo que los guiase. Tememos el riesgo de volar por noso­tros mismos. Tenemos miedo a la li­bertad, a la soledad, y preferimos ser esclavos de unos esquemas. Nos ata­mos voluntariamente, llenándonos de pesadas cadenas, y luego nos queja­mos de no ser libres. ¿Quién te tiene que liberar si ni tú mismo eres cons­ciente de tus cadenas?
Las mujeres se atan a sus maridos, a sus hijos. Los maridos a sus mujeres, a sus negocios. Todos nos atamos a los deseos y nuestro argumento y justifi­cación es el amor. ¿Qué amor? La rea­lidad es que nos amamos a nosotros mismos, pero con un amor adulterado y raquítico que sólo abarca el yo, el ego. Ni siquiera somos capaces de amarnos a nosotros mismos en libertad. Entonces, ¿cómo vamos a saber amar a los demás, aunque sean nuestros es­posos o nuestros hijos? Nos hemos acostumbrado a la cárcel de lo viejo y preferimos dormir para no descubrir la libertad que supone lo nuevo.

Lo peor y más peligroso del que duerme es creer que está despierto y confundir sus sueños con la realidad.

No confundas los sueños
Vosotros estáis dormidos porque, si no, ya no necesitarías venir a este cur­so. Si ya lo vierais todo con ojos nue­vos, ya no necesitaríais venir a desper­taros. Pero, si sois capaces de recono­ceros dormidos, ser conscientes de que no estáis despiertos, ya es un paso. Pues lo peor y más peligroso del que duer­me es creer que está despierto y con­fundir sus sueños con la realidad. Lo primero que necesitáis para despertar, es saber que estáis durmiendo y estáis soñando.
La religión es una cosa buena en sí, pero en manos de gente dormida pue­de hacer mucho daño. Y lo podemos ver muy claramente por la historia de una religión que, en el nombre de Dios, cometió tantas barbaridades creyendo que hacía el bien. Si no sabes emplear la religión en esencia, en libertad, sin fanatismos ni ideologías de un color u otro, puedes hacer mucho daño y, de hecho, se sigue haciendo.
Para despertar hay que estar dispues­to a escucharlo todo, más allá de los cartelitos de buenos y malos, con receptividad, que no quiere decir credu­lidad. Hay que cuestionarlo todo, aten­tos a descubrir las verdades que puede haber, separándolas de las que no lo son. Si nos identificamos con las teo­rías sin cuestionarlas con la razón -y sobre todo con la vida- y nos las tra­gamos almacenándolas en la mente, es que seguimos dormidos. No has sabi­do asimilar esas verdades para hacer tus propios criterios. Hay que ver las ver­dades, analizarlas y ponerlas a prueba, una vez cuestionadas.
"Haced lo que os digo", dice Jesús. Pero no podremos hacerlo si antes no nos transformamos en el hombre nue­vo, despierto, libre, que ya puede amar.
"Aunque diera todo a los pobres, y mi cuerpo a las llamas -dice Pablo­, ¿de qué me serviría si no amo?" Este modo de ver de Pablo se consigue vi­viendo, y este modo de ser nace de es­tar despierto, disponible y sin engaños.
Cuando la relación entre amigos no funciona lo bien que tú quisieras, pue­des aliviarla. Puedes pararte y comen­zar una tregua, pero si no has puesto al aire las premisas que están debajo, el problema sigue en pie, y seguirá gene­rando sentimientos negativos.

¡Qué lío!
Mi vida es un lío. ¿Soy capaz de re­conocerlo? Necesito tener receptividad. ¿Estoy dispuesto a reconocer que el su­frimiento y la congoja los fabrico yo mismo? Si eres capaz de darte cuenta, es que comienzas a despertarte.
Ordinariamente, buscamos alivio y no curación. Cuando sufres, ¿estás dis­puesto a separarte de ese sufrimiento lo necesario para analizarlo y descubrir el origen que está detrás? Es preferible dejar que sufras un poco más, hasta que te hartes y estés dispuesto a ver. O des­piertas tú, o la vida te despertará.
Las componendas y alivios son manejos comerciales del buen comportamiento que te ha metido en la mente tu sentido de buena educación. Si los miras, bien despierto, descubri­rás que no son más que utilización, co­mercio de toma y daca y chantaje, más hipocresía. Cuando ves esto, ¿quieres quitarte el cáncer, o tomar un analgésico para no sufrir? Cuando la gente se harta de sufrir es un buen momento para despertar.
Buda dice: "El mundo está lleno de dolor, que genera sufrimiento. La raíz del sufrimiento es el deseo. Si quieres arrancarte esa clase de dolor, tendrás que arrancarte el deseo."
¿El deseo es cosa buena? Es una cuestión de lenguaje, pues la palabra "deseo", en español, abarca deseos buenos, que son estímulos de acción, y deseos estériles, que a nada condu­cen. A estos deseos, para entendernos, vamos a llamarlos apegos.
La base del sufrimiento es el ape­go, el deseo. En cuanto deseas una cosa compulsivamente y pones todas tus ansias de felicidad en ella, te ex­pones a la desilusión de no conseguir­la. De no haber deseado tanto que tu amigo te acoja, te contemple y te ten­ga en cuenta; de no desearlo tanto, no te importaría su indiferencia ni su re­chazo. Donde no hay deseo-apego, no hay miedo, porque el miedo es la cara opuesta del deseo, insepa­rable de él.
Sin esta clase de deseos, nadie te puede intimidar, ni nadie te puede con­trolar o robar, porque, si no tienes deseos, no tienes miedo a que te quiten nada.

No hay pareja ni amistad que esté tan segura como la que se mantiene libre. Sólo es eterno lo que se basa en un amor libre. Los deseos te hacen siempre vulnerables.

El amor no duerme
Donde hay amor no hay deseos. Y por eso no existe ningún miedo. Si amas de verdad a tu amigo, tendrías que poder decirle sinceramente: "Así, sin los cristales de los deseos, te veo como eres, y no como yo desearía que fue­ses, y así te quiero ya, sin miedo a que te escapes, a que me faltes, a que no me quieras." Porque en realidad, ¿qué deseas? ¿Amar a esa persona tal cual es, o a una imagen que no existe? En cuanto puedas desprenderte de esos deseos-apegos, podrás amar; a lo otro no se lo debe llamar amor, pues es todo lo contrario de lo que el amor significa.
El enamorarse tampoco es amor, sino desear para ti una imagen que te imaginas de una persona. Todo es un sueño, porque esa persona no existe. Por eso, en cuanto conoces la reali­dad de esa persona, como no coincide con lo que tú te imaginabas, te des­enamoras. La esencia de todo enamo­ramiento son los deseos. Deseos que generan celos y sufrimiento porque, al no estar asentados en la realidad, viven en la inseguridad, en la descon­fianza, en el miedo a que todos los sueños se acaben, se vengan abajo.
El enamoramiento proporciona cier­ta emoción y exaltación que gusta a las personas con una inseguridad afectiva y que alimentan una sociedad y una cultura que hacen de ello un comercio. Cuando estás enamorado no te atreves a decir toda la verdad por miedo a que el otro se desilusione porque, en el fon­do, sabes que el enamoramiento sólo se alimenta de ilusiones e imágenes idealizadas.
El enamoramiento supone una ma­nipulación de la verdad y de la otra per­sona para que sienta y desee lo mismo que tú y así poder poseerla como un objeto, sin miedo a que te falle. El ena­moramiento no es más que una enfer­medad y una droga del que, por su in­seguridad, no está capacitado para amar libre y gozosamente.
La gente insegura no desea la felicidad de verdad; porque teme el riesgo de la libertad y, por ello, prefiere la dro­ga de los deseos. Con los deseos vie­nen el miedo, la ansiedad, las tensio­nes y..., por descontado, la desilusión y el sufrimiento continuos. Vas de la exaltación al desespero.
¿Cuánto dura el placer de creer que has conseguido lo que deseabas? El primer sorbo de placer es un encan­to, pero va prendido irremediable­mente al miedo a perderlo, y cuando se apoderan de ti las dudas, llega la tristeza. La misma alegría y exalta­ción de cuando llega el amigo, es pro­porcional al miedo y al dolor de cuan­do se marcha... o cuando lo esperas y no viene... ¿Vale la pena? Donde hay miedo no hay amor, y podéis es­tar bien seguros de ello.
Cuando despertamos de nuestro sue­ño y vemos la realidad tal cual es, nues­tra inseguridad termina y desaparecen los miedos, porque la realidad es y nada la cambia. Entonces puedo decirle al otro: "Como no tengo miedo a perderte, pues no eres un objeto de propiedad de nadie, entonces puedo amarte así como eres, sin deseos, sin apegos ni condiciones, sin egoísmos ni querer poseerte." Y esta forma de amar es un gozo sin límites.
¿Qué haces cuando escuchas una sinfonía? Escuchas cada nota, te delei­tas en ella y la dejas pasar, sin buscar la permanencia de ninguna de ellas, pues en su discurrir está la armonía, siempre renovada y siempre fresca. Pues, en el amor, es igual. En cuanto te agarras a la permanencia destruyes toda la belleza del amor. No hay pare­ja ni amistad que esté tan segura como la que se mantiene libre. El apego mu­tuo, el control, las promesas y el deseo, te conducen inexorablemente a los con­flictos y al sufrimiento y, de ahí, a cor­to o largo plazo, a la ruptura. Porque los lazos que se basan en los deseos son muy frágiles. Sólo es eterno lo que se basa en un amor libre. Los deseos te hacen siempre vulnerable.

Disparar gratuitamente
Hay dos tipos de deseos o de de­pendencias: el deseo de cuyo cumpli­miento depende mi felicidad y el deseo de cuyo cumplimiento no depen­de mi felicidad.
El primero es una esclavitud, una cárcel, pues hago depender de su cumplimiento, o no, mi felicidad o mi sufrimiento. El segundo deja abierta otra alternativa: si se cumple me ale­gro y, si no, busco otras compensaciones. Este deseo te deja más o me­nos satisfecho, pero no te lo juegas todo a una carta.
Pero existe una tercera opción, hay otra manera de vivir los deseos: como estímulos para la sorpresa, como un juego en el que lo que más importa no es ganar o perder, sino jugar.
Hay un proverbio oriental que dice: "Cuando el arquero dispara gratuita­mente, tiene con él toda su habilidad." Cuando dispara esperando ganar una hebilla de bronce, ya está algo nervio­so. Cuando dispara para ganar una me­dalla de oro, se vuelve loco pensando en el premio y pierde la mitad de su habilidad, pues ya no ve un blanco, sino dos. Su habilidad no ha cambiado pero el premio lo divide, pues el deseo de ganar le quita la alegría y el disfrute de disparar. Quedan apegadas allí, en su habilidad, las energías que necesitaría libres para disparar. El deseo del triun­fo y el resultado para conseguir el pre­mio se han convertido en enemigos que le roban la visión, la armonía y el goce.
El deseo marca siempre una depen­dencia. Todos dependemos, en cierto sentido, de alguien (el panadero, el le­chero, el agricultor, etc., que son necesarios para nuestra organización). Pero depender de otra persona para tu pro­pia felicidad es, además de nefasto para ti, un peligro, pues estás afirmando algo contrario a la vida y a la realidad.
Por tanto, el tener una dependencia de otra persona para estar alegre o tris­te es ir contra la corriente de la reali­dad, pues la felicidad y la alegría no pueden venirme de fuera, ya que están dentro de mí. Sólo yo puedo actualizar las potencias de amor y felicidad que están dentro de mí y sólo lo que yo con­siga expresar, desde esa realidad mía, me puede hacer feliz, pues lo que me venga desde afuera podrá estimularme más o menos, pero es incapaz de dar­me ni una pizca de felicidad.
Dentro de mí suena una melodía cuando llega mi amigo, y es mi melo­día la que me hace feliz; y cuando mi amigo se va me quedo lleno con su música, y no se agotan las melodías, pues con cada persona suena otra me­lodía distinta que también me hace fe­liz y enriquece mi armonía. Puedo te­ner una melodía o más, que me agra­den en particular, pero no me agarro a ellas, sino que me agradan cuando es­tán conmigo y cuando no están, pues no tengo la enfermedad de la nostalgia, sino que estoy tan feliz que no añoro nada. La verdad es que yo no puedo echarte de menos porque estoy lleno de ti. Si te echase de menos sería recono­cer que al marcharte te quedaste fuera. ¡Pobre de mí, si cada vez que una per­sona amada se va, mi orquesta deja de sonar!
Cuando te quiero, te quiero inde­pendiente de mí, y no enamorado de mí, sino enamorado de la vida. No se puede caminar cuando se lleva a al­guien agarrado. Se dice que tenemos necesidades emocionales: ser querido, apreciado, pertenecer a otro, que se nos desee. No es verdad. Esto, cuando se siente esa necesidad, es una enfermedad que viene de la inse­guridad afectiva.
Tanto la enfermedad, necesidad de sentirme querido, como la medicina que se ansía, el amor recibido, están basados en premisas falsas. Necesida­des emocionales para conseguir la fe­licidad en el exterior, no hay ninguna; puesto que tú eres el amor y la felici­dad en ti mismo. Sólo mostrando ese amor y gozándote en él vas a ser real­mente feliz, sin agarraderas ni deseos, puesto que tienes en ti todos los ele­mentos para ser feliz.
La respuesta de amor del exterior agrada y estimula, pero no te da más felicidad de la que tú dispones, pues tú eres toda la felicidad que seas capaz de desarrollar. Dios es la Verdad, la Feli­cidad y la Realidad, y Él es la Fuente, dispuesta siempre para llenarnos en la medida que, libremente, nos abramos a Él.

Tú ya eres felicidad
Despertarse es la única experiencia que vale la pena. Abrir bien los ojos para ver que la infelicidad no viene de la realidad, sino de los deseos y de las ideas equivocadas. Para ser feliz no has de hacer nada, ni conseguir nada, sino deshacerte de falsas ideas, ilusiones y fantasías que no te dejan ver la reali­dad. Eso sólo se consigue mantenién­dote despierto y llamando a las cosas por su nombre.
Tú ya eres felicidad, eres la felici­dad y el amor, pero no lo ves porque estás dormido. Te escondes detrás de las fantasías, de las ilusiones y también de las miserias de las que te avergüen­zas. Nos han programado para ser feli­ces o infelices (según aprieten el botón de la alabanza o de la crítica), y esto es lo que te tiene confundido. Has de dar­te cuenta de esto, salir de la programa­ción y llamar a cada cosa por su nombre.
Si te empeñas en no despertar, nada se puede hacer. "No te puedes empe­ñar en hacer cantar a un cerdo, pues perderás tu tiempo y el cerdo se irrita­rá." Ya sabes que no hay peor sordo que el que no quiere oír. Si no quieres oír para despertar, seguirás programado, y la gente dormida y programada es la más fácil de controlar por la sociedad.

Dentro de mí suena una melodía cuando llega mi amigo, y es mi melodía la que me hace feliz; y cuando mi amigo se va me quedo lleno de su música.
tomado del libro de antony de melo

jueves, 2 de septiembre de 2010

Lo más destacado del mensaje de Felipe Calderón por el IV Informe

(CNNMéxico) — El presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, presentó un mensaje con motivo del Cuarto Informe de Gobierno la mañana de este jueves.


El primer tema que destacó el mandatario ha sido en de los festejos del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución. Deben convocar a los mexicanos para refrendar los compromisos de libertad, justicia y democracia para las futuras generaciones, dijo.

Desde Palacio Nacional, el presidente Calderón habló de 10 puntos que serán prioritarios en más de dos años que restan de su sexenio: apoyos sociales, cubertura de salud universal, austeridad y responsabilidad en las finanzas públicas, transformación en las telecomunicaciones, apoyo a las reformas para la economía, entre otras.

En 2008 hubo una reforma al artículo 69 constitucional y ahora el presidente sólo entrega por escrito las actividades al Poder Legislativo. El miércoles el secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, entregó el Cuarto Informe Presidencial a la mesa directiva del Congreso.

Estas son algunas frases del presidente Calderón:

SEGURIDAD Y VIOLENCIA

• "Enfrentamos a criminales sin escrúpulos"

• "Queremos terminar con la cínica impunidad con que en algunas regiones actuaban los criminales"

• "La delincuencia es la principal amenaza a la paz y libertad de los mexicanodebe ser lucha de los tres poderes"

• "Hemos asegurado drogas con un valor total equivalente a 10 mil millones de dólares"

COMUNICACIONES

• "Hoy he promulgado el decreto para la transición de televisión análoga a televisión digital"

EMPLEOS

• "De enero a agosto de 2010 se han creado mas de 630,000 nuevos empleos IMSS, recuperamos ya los perdidos en la recesión"

SALUD

• "Alcanzaremos la cobertura universal de salud en esta administración"

EDUCACIÓN

• "Creamos 75 nuevas instituciones de educación superior"

• "Por la calidad de la educación hemos sometido a concurso casi 60,000 plazas de educación básica"

UNIÓN ENTRE PARTIDOS

• "Es injusto, es irresponsable que nuestras diferencias se conviertan en un freno", refiriéndose a los partidos políticos

• "Solo unidos prosperamos, esa es la gran lección de nuestra historia"

• "Sí es posible derrotar a delincuencia, a la pobreza. Convoco a fuerzas políticas y sociales a trabajar hombro con hombro"

RECURSOS NATURALES Y MEDIO AMBIENTE

• "Hoy 13% del territorio nacional es área natural protegida"

• "Se han descubierto dos nuevos yacimientos de petróleo, cada uno con 1,000 millones de barriles de reserva"

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martes, 31 de agosto de 2010

ERRORES GARRAFALES PRESIDENCIALES

lunes 30 de agosto, 07:49 AM
MÉXICO, D.F., agosto 30 (EL UNIVERSAL).- El error en el que incurrió el presidente Felipe Calderón, al señalar la muerte de un agente del Ministerio Público que estaba a cargo del caso de los 72 migrantes ejecutados en Tamaulipas, no es el primero, sino un acumulado que ha llevado, por ejemplo a madres de Ciudad Juárez, a reclamarle cara a cara por afirmaciones no confirmadas.
La mañana del viernes, a pesar de tener a su lado a Alejandro Poiré, vocero de la narrativa anticrimen del gobierno federal, el mandatario erró durante la mesa de conclusiones de los diálogos por la seguridad, en el Campo Militar Marte.
El mandatario señaló "el homicidio del Ministerio Público que había tenido el primer conocimiento de estos datos respecto de los migrantes".
Minutos después, ante el rector de la UNAM, José Narro, líderes empresariales, religiosos y académicos, Calderón corrigió. "Hace rato había señalado que había fallecido el Ministerio Público que tomó, en primer lugar, datos de esta investigación; me informa el secretario de Gobernación que el procurador del estado de Tamaulipas acaba de informar, hace unos minutos, que el Ministerio Público de estos homicidios, ciertamente, está desaparecido, pero no se reporta información acerca de su fallecimiento.
"Entonces, rectifico de inmediato este tema y, obviamente, estamos investigando al límite de nuestros recurso este delicado asunto", puntualizó.
Entre puentes y pandillas Una tarde de marzo, el presidente Felipe Calderón supervisó el gran puente Baluarte, que une dos montañas y dos estados, Sinaloa y Durango.
Son más de mil metros y en medio el vacío, al fondo el río. Es una impresionante obra de ingeniería mexicana.  Será el puente más grande de América Latina, describió el mandatario. Y sólo media hora después de vuelo en helicóptero, en plena zona boscosa de Durango, Calderón lanzó en otro acto un "me equivoqué porque me pasaron la información imprecisa. Ya alguien ahí pagará allá en mi oficina en el área de discursos". Resultó que el puente será el más grande, pero de todo el Continente.
Otra vez, declaró muerto a Francisco Serrano Aramoni, ex funcionario aduanal de Veracruz, y su propia oficina de prensa lo desmintió; tachó de pandilleros a jóvenes de Ciudad Juárez y tuvo que ofrecer disculpas; decretó la muerte por gastritis de Ernestina Ascencio y no por violación por militares de una indígena de Zongolica, Veracruz, y generó un escándalo. ¡Haga algo, señor presidente! Es 2 de febrero.  Tokio, Japón. Ante la unión de periodistas Calderón habló, antes que cualquier otro mensaje, de su pesar por la muerte de jóvenes asesinados en una fiesta en Ciudad Juárez.
Anticipó que la muerte fue ejecutada "probablemente por otro grupo con quien sostenían, es una de las hipótesis que se investigan, ciertas rivalidades". Y añadió: "Esta violencia entre grupos criminales se ha extendido de una manera muy preocupante a grupos de jóvenes, asociados en bandas, en pandillas juveniles, Los Aztecas y Los Mexicas, así llamados, y que han llevado un enorme deterioro y actos de barbarie, como los que, probablemente sea el caso, se hayan presentado el domingo pasado". Los familiares no soportaron el peso de la acusación. Protestaron. Y días después, el 11 de febrero en Ciudad Juárez, rectificó: "Cualesquiera que hubieran sido el sentido de mis palabras, les dije a aquellos padres de familia que les presentaba y les ofrecía la más sentida de las disculpas, si cualquiera de esas palabras hubiera ofendido a ellos o a la memoria de sus hijos".
Semanas después, el 12 de febrero Calderón se enfrentó al reclamo de una madre. Luz María Dávila se plantó ante la mesa que encabezaba el mandatario y le espetó: "No puede ser que diga que eran pandilleros, si estudiaban y trabajaban". Fue un encuentro inusual.  Doña Luz María le dijo que no podía darle la bienvenida ni saludarlo de mano. Margarita Zavala, esposa de Calderón, se mostró impactada ante el reclamo.  "Si usted perdiera un hijo buscaría hasta debajo de las piedras a los responsables, pero como yo no tengo esas posibilidades, no lo puedo hacer. "No me diga que sí, ¡haga algo, señor Presidente!, le espetó.
Funcionario desaparecido En Antón Lizardo, Veracruz, Calderón dijo el 21 de abril durante la ceremonia conmemorativa del 96 aniversario de la Defensa del Puerto de Veracruz y jura de bandera de los cadetes de primer año de la Heroica Escuela Naval Militar, el presidente Felipe Calderón reconoció la labor de los marinos en la lucha contra el narco y citó la captura de dos presuntos delincuentes.
"Ha sido el caso, por ejemplo, de Braulio Arellano, alias El Gonzo, líder de Los Zetas en este estado; o de José Osiris Cruz, criminal y presunto secuestrador de un funcionario administrador de la Aduana de este puerto, quien fuera encontrado asesinado, por citar dos ejemplos recientes", aseguró ante cadetes, funcionarios y periodistas.
Casi seis horas después en el comunicado CGCS-67, la Presidencia de la República desmintió a Calderón: "La referencia en el sentido de que el señor Serrano Aramoni había sido encontrado asesinado es una información errónea, basada en versiones ofrecidas por personas implicadas en las averiguaciones, las cuales no han sido corroboradas.  Por lo tanto, el señor Serrano Aramoni está en calidad de desaparecido". Alguien pagará en los pinos En el municipio de Pueblo Nuevo, Durango, el 11 de marzo de 2010, no sólo hacía frío. Un error presidencial quedó al descubierto. 
"Yo me acuerdo, en alguna gira que hicimos con el señor gobernador, cuando íbamos a empezar las obras de esta importante carretera Mazatlán-Durango.  Por cierto, hace rato estuvimos ahí, en el punto impresionante del Puente Baluarte, es un puente, para que se den ustedes una idea, que cuando esté terminado la carretera va a pasar a casi 400 metros arriba del río.  "Y además, el puente va a medir como un kilómetro y cuarto de largo.  Pero eso no es todo, sino que además va a tener un claro, es decir, va a tener un tramo de puente sin columnas de casi 600 metros, lo cual yo dije que iba a ser el puente más grande en su tipo en América Latina, y me equivoqué, porque me pasaron la información imprecisa, ya alguien ahí pagará allá en mi oficina en el área de discursos lo que pasó, pero el hecho es que no es el puente más grande de América Latina, va a ser el más grande de toda América, incluyendo Estados Unidos y Canadá".
Entre Benedetti y Arjona El presidente Felipe Calderón confundió el 27 de octubre de 2009 en Guatemala a un uruguayo con un guatemalteco. En un discurso pronunciado en la frontera entre Guatemala y México, para la inauguración de algunas obras, dijo: "Como diría un admirado guatemalteco, por lo menos admirado mucho por mí y por mi esposa (Margarita Zavala), Ricardo Arjona: el sur también existe y aquí lo estamos demostrando.  El sur también existe y es vital para nosotros".  Pero El sur también existe es del poeta uruguayo Mario Benedetti y quien lo hizo canción fue el español Joan Manuel Serrat.  Torres Bodet, de la SEP a SSP El 4 de marzo de 2009 un gazapo presidencial cambió el cargo a quien fuera secretario de Educación, Jaime Torres Bodet.  El presidente Calderón dijo que Torres Bodet fue secretario, pero de Seguridad Pública.
"Simplemente termino recordando a Jaime Torres Bodet, insigne escritor mexicano y en su momento secretario de Seguridad Pública", durante la entrega del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2008 en donde habló de la necesidad de estimular la lectura en México.  En los diálogos por la seguridad, llevados a cabo en las últimas dos semanas, Calderón escuchó el reclamo de los yerros en comunicación para informar de la guerra al crimen.  Lo admitió como Talón de Aquiles de su gobierno y enseguida designó a Poiré como portavoz de la narrativa oficial de la lucha anticrimen. Los fantasmas del pasado En el sexenio anterior, el presidente Vicente Fox fue pródigo en yerros discursivos: En el Congreso de la Lengua Española en Madrid ante el Rey Juan Carlos de España, le cambió el nombre al escritor argentino Jorge Luis Borges, al llamarlo José Luis Borgues.
Dijo en otra ocasión que "América Latina debe huir de la dictadura perfecta, como dijo el premio Nobel colombiano de Literatura, Mario Vargas Llosa" (peruano y nunca ha recibido tal distinción).
En mayo de 2005, cuando apuntó que en Estados Unidos los inmigrantes mexicanos hacen trabajos "que ni siquiera lo negros quieren hacer", y el 8 de febrero de 2006 expresó que el 75% de los hogares mexicanos tenía lavadoras "y no precisamente de dos patas", en alusión a las mujeres.



lunes, 17 de mayo de 2010

Vidas sin sentido: ¿hacia dónde caminamos?


12.05.10. 22:53. http://blogs.periodistadigital.com/unminutoparaelencuentro.php/2010/05/12/p270997#more270997

El ser humano siempre ha buscado algo sólido a lo que poder aferrarse a lo largo de la vida, un aliciente en el que apoyarse en momentos de desesperanza y soledad. En esa búsqueda hay veces que la desesperación lleva a buscar algo que no encuentra, porque en el fondo de sí, no sabe lo que busca. Es como, por poner un ejemplo, un jinete que decide montar su precioso caballo blanco a pelo, es decir: sin silla. Es un caballo desbocado que no está acostumbrado a que nadie le monte porque se siente libre. El jinete se agarra desesperadamente a las crines para intentar no caerse, pero alguien lo ve pasar como un rayo y le pregunta: ¿A dónde vas tan deprisa? El jinete responde: no lo sé, pregúntaselo a mi caballo… ¿Así nos pasa a nosotros, cuantas veces no sabemos ser dueños de nuestra propia vida y permitimos que sean otros quien la conduzca? Siente insatisfacción, corre sin saber donde ir. El jinete no lo sabe, pero tampoco lo sabe nuestro caballo…

¿Con quien de los dos nos sentimos más identificados?

Esto nos lleva a la necesidad de probar nuevas experiencias y esas, a veces, suelen ser como “la manzana de Eva”, pero ¿Cuál es la manzana en esta sociedad? Podríamos intentar ponerle un nombre: poder, abuso de menores, dinero, exclusión ¿seguimos nombrando?

Somos seres limitados y no parece que caigamos en la cuenta de ello, malgastamos nuestra corta o larga vida en juzgar, criticar, gritar…

Sería bueno que no nos conformásemos con pequeños sucedáneos malgastando nuestra vida inútilmente. Cuesta entender que aún en eso que llamamos “tercera edad”, haya personas que siguen buscando un sentido a su vida, un por qué de ella. No han sabido o la vida no les ha dado la oportunidad de poder madurar, situarse en ella, saber en que momento se encuentran… Una vez más, la pregunta: ¿nos sentimos caballos o jinetes?

martes, 11 de mayo de 2010

Los mexicanos y argentinos entre los más felices, según estudio de Coca Cola


martes 11 de mayo, 02:36 PM
Nueva York, 11 may (EFE).- Los mexicanos y los argentinos destacan entre los ciudadanos más felices, según un estudio realizado por Coca Cola en 16 países y del que se deduce que una de las claves de la felicidad es el contacto entre personas.
El mayor fabricante de bebidas del mundo difundió hoy los resultados de este estudio, con el que se pretendía estudiar qué implica ser feliz en diferentes países y qué factores son comunes a todas las nacionalidades.
"Pese al rápido crecimiento del mundo virtual, el contacto humano gana sin el menor esfuerzo cuando se trata de felicidad", asegura la compañía estadounidense, que ha deducido que, de los 16 países estudiados, los mayores índices de felicidad se dan, por este orden, en México, Filipinas, Argentina, Sudáfrica, Rumanía y EE.UU.
También se realizaron encuestas en Italia, Bélgica, Rusia, España, Francia, China, Reino Unido, Turquía, Bulgaria y Brasil.
El 77% de las 12.500 personas entrevistadas en esos países coincide en que el contacto físico con padres y familiares es una fuente de felicidad más potente que cualquier alternativa virtual.
El 39% considera que una de las cosas más placenteras del día es quedar por la tarde con algún ser querido, el 22% cree que lo es comer con la familia y el 17% apuesta por charlar con amigos y compañeros.
Esos porcentajes contrastan con otras opciones como ver la televisión (elegida por el 14% de los encuestados), contactar online con otra gente (5%) o recibir el primer mensaje de texto del día en el teléfono móvil (2%).
"Aunque es importante tener suficiente dinero para vivir, los ingresos son un factor casi irrelevante para ser feliz. Sin relaciones personales, amor, familia o amigos, la mayor parte de la gente no estará contenta y ninguna cantidad de dinero podrá rellenar ese hueco", asegura el sociólogo especializado en cuestiones relacionadas con la felicidad Richard Stevens, quien ha colaborado en la interpretación de los resultados de este estudio.
En un comunicado de prensa el vicepresidente de Marcas de Coca Cola en Norteamérica, Bill Kelly, resume que "estar en contacto con amigos y familia sigue siendo una importante fuente de felicidad para la gente de todo el mundo, con independencia de sus nacionalidades".
Además, y pese a las dificultades económicas que atraviesan muchos países, dos tercios de los encuestados asegura estar satisfecho con su vida.
Según los resultados del estudio, más de uno de cada tres encuestados (38%) dice sentirse feliz cuando sale una noche con sus amigos y uno de cada cinco (22%) aboga por dar o recibir un cálido abrazo.
En Estados Unidos se observa que las mujeres son más propensas a sentirse felices ante un abrazo que los hombres (23% frente al 15% respectivamente), así como a recurrir a las compras (14% frente a 4%).
Entre los adolescentes estadounidenses, la música también es un factor a tener en cuenta, ya que el 22% menciona esta afición como detonante de los momentos más felices del día.
En general, viajar por el mundo es uno de los factores que más eligen los encuestados como posible fuente de felicidad (37%), seguido de ayudar a otros en labores de voluntariado (26%) y encontrar el amor de sus vidas (12%).
"La fama de por sí no es un factor básico para ser feliz. La verdadera felicidad depende mucho más de nuestra percepción de nosotros mismos y del contacto con otra gente, especialmente a través del amor, el cuidado y la amabilidad", asegura Stevens.
Además, y según destacan los responsables de Coca Cola, el hecho de tomar una de sus bebidas es algo que el 56% de los encuestados asegura hacerles sonreír.

domingo, 9 de mayo de 2010

Depender de la persona que se ama.

Depender de la persona que se ama es una manera de enterrarse en vida, un acto de automutilación psicológica donde el amor propio, el autorespeto y la esencia de uno mismo son ofrendados y regalados
irracionalmente. Cuando el apego está presente, entregarse, más que un acto de cariño ... desinteresado y generoso, es una forma de capitulación, una rendición guiada por el miedo con el fin de preservar lo bueno que ofrece la relación. 
Bajo el disfraz del amor romántico, la persona apegada comienza a sufrir una despersonalización lenta e implacable hasta convertirse en un anexo de la persona "amada", un simple apéndice. Cuando la dependencia es mutua, el enredo es funesto. "Mi existencia no tiene sentido sin ella", "Vivo por y para él", "Ella lo es todo para mí", "El es lo más importante de mi vida", "No se qué haría sin ella", "Si él me faltara, me mataría", "Te idolatro", "Te necesito", en fin, la lista de este tipo de expresiones y "declaraciones de amor" es interminable y bastante conocida. En más de una ocasión las hemos recitado, cantado, escrito o, simplemente, han brotado  pudor alguno de un corazón palpitante y deseoso de comunicar afecto.
Pensamos que estas afirmaciones son muestras del más puro e incondicional de los sentimientos. De manera contradictoria, la tradición ha pretendido inculcarnos un paradigma distorsionado y pesimista:
el auténtico amor, irremediablemente, debe estar infectado de adicción. Un absoluto disparate. No importa cómo se quiera plantear, la obediencia debida, la adherencia y la subordinación que caracterizan al estilo dependiente, no son lo más recomendable.
La epidemiología del apego es abrumante. En muchos casos, pese a lo nocivo de la relación, las personas son incapaces de ponerle fin. En otros, la dificultad reside en una incompetencia total para resolver el abandono o la pérdida afectiva. Es decir: o no se resignan a la ruptura o permanecen, inexplicable y obstinadamente, en una relación que no tiene ni pies ni cabeza. "El sentimiento de amor" es la variable más importante de la ecuación interpersonal amorosa, pero no es la única. Una buena relación de pareja también debe fundamentarse en el respeto, la comunicación sincera, el humor, la sensibilidad, y cien adminículos más de supervivencia afectiva.
Walter Risso - Amar o dependerVer más